11/05/09
Bruselas, en el recuerdo de un ex-ministro de Cultura
"En Bruselas, anoche, tuve el viento a mi puerta:
tiraba de mi puerta y combaba los árboles,
y para mí, recién llegado en aquel país,
era un extraño viento que soplaba
sin cesar, envarando las paredes, el piso,
el techo de mi cuarto. No podía dormir
pensando que él también era un muerto extranjero
y, bajo tierra, sentía en el flujo del viento
las raíces tirantes, sin poder comprender,
recordando los vientos lacustres de Illinois,
a aquel extraño viento. Y en la arena sus huesos
escuchaban".
Son las cuatro de la tarde y ya es noche cerrada. Apenas vislumbro, desde la ventanilla del automóvil, alma alguna que camine por sus rectilíneas calles. Al llegar al Hotel Amigo, en la Rue de l'Amigo 1-3, me siento de nuevo como en casa. Voces en todas las lenguas, un ir y venir también tempestuoso pero, sin embargo, estas paredes discretas y confortables me calman de la inquietud." (CÉSAR ANTONIO MOLINA: Adiós, Bruselas. El País, ed. Galicia, Opinión, 09/05/2009, p. 31 )
4/05/09
Ya no
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besará al irme.
Nunca sabrás quién fuí
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber por qué
ni cómo nunca ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fuí para tí
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú ya
no serás para mí
más que tú.
Ya no estás
en un día futuro
no sabré adónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
no volveré a tocarte.
No te veé morir.
20/04/09
Nadie escucha la música
"Todos los ecos escuchan,
Aunque en vano...
Pues no oyen ningún sonido en respuesta"
Y a partir de ellos, movido y conmovido por ellos, escribió un tríptico sinfónico, empleando esos versos como títulos de cada una de sus piezas." (El País, ed. Galicia, Galicia, 17/04/2009, p. 16)
15/04/09
Los poetas leen sus textos por las calles, las plazas, los mercados de Ferrol
27/01/09
El tiempo
El árbol detrás
de la ventana pasa, la tarde
se lleva al mundo y pasa, serpea
la vez que fui, corriente arriba
de un río ancho
Que pasa.
Voces que humedecieron
la sal del viento, ahora en esta
constelación, que pasa.
El manto de los pájaros
y el tiempo con su canción muda.
JUAN GELMAN10/07/08
O mar dos mariñeiros
“Oes, fálame do mar, ho
-Como andamos hoxe?
-Feito unha porquería. Este tratamento déixame desfeito. O meu mal vese que non ten cura. Xa llo vexo na cara da miña muller cando ven verme. Como vas ti?
-Non sei. Supoño que vou tirando. Así que ti eras mariñeiro.
-Era. Son. Non son outra cousa, xa non podo ser outra cousa. A miña vida foi andar no mar.
-Oes, fálame do mar, ho.
-Que che fale. E que che hei falar…O mar…éche moi grande.
-Home, iso ben cho sei.
-E porque o sabes?
-Pois porque teño visto algún mapa do mundo. E téñoo visto na televisión.
-Que has saber. O mar éche moi grande. Máis grande que o mundo.
-Home, que o mundo…
-Pois é. Porque o mundo acábase, non acaba? Ti dalo andado. En auto ou en avión ou en tren, ti dalo andado, non dás?
-Home, si. E, se imos ao cas, o mar tamén.
-O mar non. O mar non ten límites. Ti vícheslle algunha vez límite ao mar?
-…
-Non ten, non ten límite. E non penses que é todo igual, porque é todo distinto, agora é así e o barco segue para adiante e logo o mar é doutra maneira, agora é liso e logo non, agora é manso e logo non. E onde era azul mañá é verde, e onde o mar facía ovelliñas coa espuma agora está chan. Nunca é igual, sempre cambia, sempre é o mesmo e sempre é diferente.
-Visto así…
-Non hai nada que ver, o mar non se deixa ver. Nunca ves como é, nada máis está aí. E non lle importa se ti vas a el ou non, se ti pasas por el ou non. Eu andei por todos os mares e o mar non me lembra, non sabe que existo sequera. Ai, este mal róeme as tripas.
-Chamo aos enfermeiros, doulle ao timbre?
-Non, non, deixa. Déixame. Non me fagas falar…
-En que pensas?
-En nada. No mar. Cando eu morra ha seguir alí. Aquí estou lonxe.” (Suso de Toro: “Oes, fálame do mar, ho”. Vieiros)
30/06/08
Los poetas, entre su ombligo, la vida o el amor. De ahí no hay quien los saque, dice Visor
"En España se lee más poesía que nunca", asegura. Algo que no le extraña en un país dado al verso, "el que más de Europa, aunque no lo parezca", comenta, y donde se prefiere leer a los poetas vivos que a los muertos: "Somos así de gilipollas". Él los conoce bien, los trata intensamente y los divide en dos clases que al final convergen en una. "Los hay de dos estilos, los que escriben del amor y los que indagan en la vida. Ahora, todos, al final se parecen en algo: siempre se creen el ombligo del mundo". (CHUS VISOR: "Todos los poetas se creen el ombligo del mundo". El País, ed. Galicia, Última, 27/06/2008)
26/06/08
La poesía "hace" el corazón
Obtuve la respuesta de repente, mientras leía el Fiat umbra (Pre-Textos) de Isabel Escudero cuando, al darme cuenta de que levantaba los ojos del libro y me quedaba con la mirada perdida después de la lectura de uno de sus fragmentos, recordé un ejemplo que ponía Miguel Palacios en sus clases de Ética: el que lee filosofía, decía, levanta a menudo la cabeza, como hace un pájaro al beber. Así, lo leído se filtra, como el agua en la garganta del pájaro, y se asienta en el entendimiento. Pues bien, tomé conciencia, en ese instante, de que no estaba leyendo un ensayo sino unos poemas y que, sin embargo, hacía el mismo gesto; la misma necesidad había de dejar que el agua se filtrase y hallase su camino hacia el núcleo. Si, pues, para beber el verso hay que levantar la cabeza, ¿qué diferencia existía entre el poema y el pensamiento?
No obstante, fiel al principio de sospecha, volví a la pregunta: ¿era realmente el mismo gesto? ¿Acaso no había, en la recepción de un buen poema, además del placer del entendimiento, un cierto paladeo? Ciertamente, el verso se "saborea". Y esto, el sabor, al que los filósofos de la India llamaban rasa, es algo que viene dado por la buena elaboración, por la sabia combinación de los ingredientes. No otra cosa es la poíesis.
Pero si bien la poíesis es el arte de hacer poemas, el poema no es la poesía. El poema es algo más. Nos abre una ventana, a veces pequeña, a veces grande, sobre el mundo. Nos cuenta algo que, sin saber, sabíamos, y que reconocemos. El poema es una evidencia que nos asombra. (...)Y repetimos lo que murmura, nos lo aprendemos de memoria (par coeur) y el corazón, entonces, el corazón que no había, se hace.Este hacerse el corazón no es cosa de artificio. (...)
Vuelvo al Fiat umbra. A medio camino entre el haiku y la sentencia popular o la métrica breve castellana, estos "farolillos" expanden su luz en mi penumbra. Brevemente, a modo de estampas para la imaginación o para la inteligencia, permitiendo ese sesgo de la mente que tanto abreva. Sirvan de ejemplo para lo dicho. Beber un sorbo y levantar la cabeza. Como el pájaro." (Chantal Maillard:Poesía y pensamiento. El País, Babelia, 21/06/2008, p. 2)
3/06/08
La poesía del fútbol
“la historia trágica de Abdón Porte, medio centro del Nacional de Montevideo. Rostro afilado, cabellera lacia, muy alto, tenacidad combativa. Corría el mes de marzo del año de 1918 y en Uruguay se jugaba en aquellos momentos el mejor fútbol del mundo. Abdón Porte tenía 27 años y era el ídolo de los hinchas del Nacional, aunque éstos no sabían que Abdón sabía perfectamente que había hecho ya la última gran jugada de su vida. Había entrado en un ligero declive del que era consciente, y se veía suplente de otro medio centro en la siguiente temporada.
Toda la hinchada tricolor (blanco, azul y rojo son los colores del Nacional) amaba a Abdón Porte, y aquel día de marzo el equipo derrotó por 3 a 1 en su estadio del Parque Central al Charley. Tras el partido, Abdón fue a festejar la victoria con sus compañeros. A la una de la madrugada se despidió de todos y dijo que tomaría el tren en
A la mañana siguiente, el cancerbero del equipo, que fue el primero en entrar en el estadio, encontró el cuerpo del medio centro. Junto al revólver, un sombrero de paja, con dos cartas. En una se despedía de los seres amados. Y en la otra -para que luego digan que literatura y fútbol están reñidos- unos versos copiados a mano:
y en polvo siempre amante
no olvidaré un instante
lo mucho que he querido
Adiós para siempre".
(ENRIQUE VILA-MATAS: Corazón tan tricolor. El País, Babelia, 31/05/2008, p. 8)
21/05/08
15/05/08
El paso de la muerte
“Cuando era niño vio desfilar a los soldados invasores alemanes por las calles de Belgrado:
un pequeño perro blanco corrió hacia la calzada
y se enredó entre los pies de los soldados.
Una patada lo hizo volar como si tuviera alas.
Eso es lo que sigo viendo:
la caída de la noche. Un perro con alas.
Charles Simic
8/04/08

Poeta
Pensarás: ¡vaya un trabajo
esa vida regalada!
Escuchar algo en la música
y, entre broma y broma, hacerlo propio.
O adaptando un alegre scherzo
en un flujo de estrofas
jurar que es como gime
un pobre corazón en el esplendor de los campos.
Y luego oír algo en el bosque,
entre pinos como monjes que guardan voto
de silencio, o en una cortina de nubes,
en la niebla que cuelga del aire.
Recojo un poco a la izquierda y un poco a la derecha,
e incluso, sin sentirme culpable,
algo de la picara vida,
recojo todo del silencio de la noche.
Komarovo, verano de 1919
Anna Ajmátova
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)
Sauce
Y el haz de árboles vetustos.
PUSHKIN
Crecí en un silencio de arabescos,
en una estancia fresca, de niños a principios de siglo.
No me interesaban las voces humanas,
pero comprendía bien la voz del viento.
Amaba cardos y ortigas,
y sobre todo mi sauce de plata.
Buen compañero toda la vida,
sus ramas llorosas
abanicaban mi insomnio con sueños.
Y, quién lo dijera, le he sobrevivido.
Allí queda su tronco, y con voces extrañas
hablan otros sauces
bajo el cielo nuestro. Y yo callo...
Como si se hubiera muerto un hermano.
1940
Anna Ajmátova
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)

¿EN QUÉ es peor este siglo que los precedentes? Tal vez
en esto, que en la terquedad del dolor y la angustia,
alcanzó, sin poder curarla,
la llaga más profunda.
Al poniente el sol de la tierra aún resplandece,
y los tejados brillan en las casas con sus rayos,
pero aquí marca la muerte las casas con cruces
y llama a los cuervos, que se acercan.
Invierno de 1919
Anna Ajmátova
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)
Plegaria
Dame años de acerba enfermedad,
fiebre, insomnio, sofocos,
despójame de mi hijo y de mi amigo
y del don misterioso del canto.
Ésta es mi plegaria en tu liturgia
tras el tormento de estos días tan largos:
que la nube que pesa sobre Rusia
se vuelva nubecilla en el fulgor de tus rayos.
1915
Anna Ajmátova
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)

bajo la nieve mullida reposa el prado,
los árboles murmuran risueños y desnudos
con el soplo de un viento tierno y elástico.
El cuerpo se sorprende sin peso,
uno no conoce su propia casa,
y la canción que aborrecía
canta, emocionado, como si fuera nueva.
1915
Anna Ajmátova
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)

NO DEJO de repetir el primer verso
y corregir la palabra:
-«Puse la mesa para seis»...
Te olvidaste de uno, el séptimo.
Estáis tristes los seis.
Ráfagas de lluvia cubren vuestros rostros.
Cómo pudiste, en esa mesa,
olvidar el séptimo, la séptima...
Están tristes tus huéspedes,
aburrida la garrafa de cristal.
Desconsolados ellos, desconsolado tú,
y, más desconsolada, la que olvidaste invitar.
Sin alegría, sin brillo,
ah, no coméis ni bebéis.
¿Cómo pudiste olvidar el número?
¿Cómo te confundiste en el cálculo?
¿Cómo pudiste, cómo osaste no entender
que seis (dos hermanos, el tercero
-tú mismo- con tu mujer, y los padres)
eran siete -puesto que yo existo.
Pusiste la mesa para seis,
pero no se reduce el mundo a seis.
Para ser un espantajo entre los vivos,
prefiero ser un fantasma, con los tuyos,
(los míos...)
tímida como un ladrón,
¡sin rozar un alma siquiera!
Me siento en el lugar -la séptima-
delante del cubierto que no has puesto.
¡Por fin! ¡Volqué mi vaso!
Y todo lo que era preciso derramar,
-la sal toda de mis ojos, toda la sangre de las heridas-
desde el mantel al parqué.
Y ningún féretro, ninguna separación.
La mesa exorcizada, la casa despierta.
Como la muerte a un banquete de boda,
yo, la vida, presente en esa cena.
Nadie: ni hermano, ni hijos, ni esposo,
ni amigo; y un reproche, pese a todo:
tú -que pusiste la mesa para seis almas,
ni siquiera me pusiste en un rincón.
6 de marzo de 1941
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)

SE FUE, no como:
sin gusto el pan.,
Como cal es todo
lo que alcanzo.
… Para mí, era el pan,
era nieve.
La nieve ya no es blanca,
el pan es sin sabor.
23 de enero de 1940
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)

Tentativa de celos
¿Cómo te va la vida con otra?
Más fácil, ¿verdad? Golpe de remo.
¿Cuándo -¿pronto?- por un puente seguro
se alejó de ti el recuerdo
de mí, una isla que flota?
(En el cielo, no en el agua.)
Almas. No amantes,
sino hermanas son nuestras almas.
¿Cómo te va junto a una simple
mujer? ¿Sin divinidad alguna?
Tras haber derrocado a tu reina
(tú mismo privado del trono),
¿cómo vives?, ¿te preocupas?,
¿te enfadas? ¿Cómo estás al levantarte?
Con ésa que te ha atado al cuello
su tributo inmortal, el tedio, ¿cómo te va,
pobrecito mío? «-Estoy harto de convulsiones,
de dolor: voy a agenciarme un hogar.»
¿Cómo te va con cualquiera,
a ti, que fuiste elegido por mí?
¿Es la comida más comestible?
Y si te cansa, mala suerte.
¿Cómo puedes vivir con un idolillo,
tú, digno antes del Sinaí?
¿Cómo vives con ésa, tan distinta a nosotros?
¿Una extranjera, costilla de tu pecho?
¿La vergüenza, ese azote de Zeus,
aún no te ha herido la frente?
¿Cómo te va la vida? ¿Estás sano? Y las musas,
¿te llaman aún a veces? Y la dicha,
¿se hace ver? ¿Alguna vez? ¿Y esa llaga
inmortal -la conciencia- qué, mi pobre?
¿Cómo vives con un producto
del mercado? ¿Pesa mucho?
Tras el mármol de Carrara,
¿cómo te va con una prótesis de yeso?
Del mismo bloque tallamos a Dios,
para romperlo acto seguido.
¿Va bien una cienmilésima,
para ti, que conociste a Lilit?
¿Estás ya harto de esa mercadería
novedosa? Cansado de mi magia,
¿cómo te va con una mujer terrestre
que carece de sextos
sentidos?
Venga, con franqueza, ¿sois felices?
¿No? ¿Cómo se vive en un abismo sin profundidad,
amor mío? Cuesta, ¿verdad?
¿Te cuesta tanto como a mí con otro?
19 de noviembre de 1924
Marina Tsvetáieva
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)
El último brindis
Bebo por la casa devastada,
por el dolor de la vida,
por la soledad en pareja,
y también bebo, brindo por ti.
por el falso labio que me traicionó,
por el frío mortal en los ojos,
porque es el mundo adusto y brutal
y porque no nos ha salvado Dios.
1934
Anna Ajmátova
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)
LE GUSTABAN tres cosas en la vida:
Pavos reales blancos, canciones al atardecer,
Y desgastados mapas de América.
Detestaba el lloriqueo de los niños,
Confitura de frambuesas para el té,
Y la histeria femenina…
Y yo era su mujer…
Anna Ajmátova
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)
APRETÉ las manos bajo el velo oscuro...
-¿Por qué estás tan pálida hoy?
-Con áspera tristeza
embriagué a mi amado.
¿Cómo olvidarlo? Salió tambaleante,
prietos los labios por el dolor.
Bajé tras él volando
hasta llegar al portal.
Sin aliento grité: -Era en broma
lo que dije; si te vas, moriré-.
Sonrió con calma extraña:
-No te expongas al viento.
Kiev, 1911
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)

DE PROFUNDIS… Mi generación
no saboreó apenas la miel. Y ahora
sólo el viento ulula a lo lejos, sólo
la memoria canta por los muertos.
Inconclusa quedó nuestra labor,
nuestras horas fueron horas contadas,
de la intuida división de las aguas,
de la cima de las altas cumbres,
del florecimiento y esplendor,
sólo nos separaba un leve suspiro…
Dos guerras, generación mía,
iluminaron tu camino terrible.
Tashkent, 23 de marzo de 1944
Anna Ajmátova
(En: Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poética. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)
7/04/08
A los fiscales de la literatura

¿Ocultarlo todo para que la gente olvide
como nieve que se derrite o una vela?
¿En el futuro no ser más que un puñado de polvo
bajo la cruz de la tumba? No quiero.
Cada instante, temblando de dolor,
vuelvo a lo mismo:
morir para siempre. ¿Será por eso
que mi destino es comprenderlo todo?
Una tarde en el cuarto de los niños, entre muñecas,
la telaraña en el prado,
un alma que se condena por una mirada...
Comprenderlo todo y por todo sufrir.
Por eso (y al manifestarlo cobro fuerza)
someto a juicio todo lo más mío,
para que mi juventud conserve siempre
la desasosegada adolescencia.
MARINA TSVETÁIEVA
(Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva: El canto y la ceniza. Antología poetica. Selección y traducción de Monika Zgustova y Olvido García Valdés. Ed. Círculo de Lectores. Barcelona. 2005)
28/03/08
Mírote
Nun vaivén de suor núa, alzo a mirada para te ollar mellor.
Quéresme? Disme docemente.
Eu arqueo as cellas...
...nunca souben falar coa boca chea.
Mercedes Folgueira, ganadora del concurso de "Microrrelatos Eróticos" de Vieiros (28-03-2008)
14/03/08
¡Qué difícil es traducir a Safo!
“Se ha ocultado la luna. También las Pléuades. Es la media noche y las horas se van deslizando y yo duermo solitaria.””
Se fue
Se pusieron las Pléyades
Es medianoche
Pasa el tiempo
Estoy sola
“Se han puesto la luna y las Pléyades; ya es media noche; las horas avanzan, pero yo duermo sola.”
“Se pusieron, pues, la luna y las Pléyades. Y medias noches. Y resbala el tiempo. Y yo estoy acostada.”
“La luna luminosa
Huyó con las Pléyades;
La noche silenciosa
Ya llega a la mitad.
La hora pasó, y, en vela,
Sola en mi lecho, en tanto,
Suelto la rienda al llanto
Sin esperar piedad.”
El poema conservando métrica y aliteraciones (de Gabriel Zaid):
“La luminosa luna
Y las Pléyades
Se han metido en el lecho
Del mar. Medianoche.
Van pasando las horas
Primaverales.
Y yo sola en mi lecho”
“Siguiendo la pista falsa del origen popular, hice otros intentos que no se justifican más que de pilón” (Gabriel Zaid):
“La luna se meta al mar
Y se lleva las estrellas,
Y yo me voy a quedar
Mirando al cielo, sin ellas.
La luna apagó la luz,
Con las Pleias se acostó;
Y, a oscuras, pasan de largo
Las horas, la noche y yo.
Ya la luna se metió
Con la estrella más bonita,
Pero aquí me quedo yo
Para acostarme solita.”
(Gabriel Zaid: Un poema de Safo. Letras Libres, Marzo, 2008, p. 42 y 45)
13/03/08
La Mar de Vigo
Ruidosamente, añadiéndole al agua viento, llevando de aquí para allá - navegación multiforme de temblorosas luces - las olas; todo el mar se desliza en la sombra sonora, solemne y poderoso ... las horas se tienden al sol y al viento en esta soledad, y largos son, el día y la noche ... la noche se acerca desde el mar, a tientas, mezcladas las ondas de tiniebla con las ondas marinas ... en la mano la copa de vino, me parece que puedo apoyar la frente en la oscuridad y en el viento ...con la noche, el mar ha llegado tan cerca, que suena en la almohada como en la playa y rompe junto a mi sueño ... te acuna el mar con lejanas memorias, siempre repetidas ... Amanece vivazmente, allegro en el cielo, en el viento, en el mar. Hemos estado viendo como Dios hace la mañana, después de haberle oido en la noche como rehace el mar. Por veces las manos de Dios bajaban hasta las aguas, poniendo la neblina verde y fria sobre las ondas."
Álvaro Cunqueiro: " ... Y en la noche, el mar " , en: Fábulas y Leyendas de la mar ( pag. 173 -Tusquets Editores - 1982)4/03/08
Quién sabe porque me acuerdo de tí
“El poeta Jodásevich, que también había abandonado Rusia para instalarse en París, había escrito:
Quién sabe porque me acuerdo de ti.
Va una carroza con las ruedas rojas:
Quién sabe porque me acuerdo de ti.
Se enciende una luz en el pasillo de noche:
Quién sabe porque me acuerdo de ti.
Siempre, en todas partes, por tierra y por mar,
O incluso en el cielo, me acordaré de ti…”
3/03/08
El poeta conquistador y explorador
“El poeta tiene, para Brines, dos dimensiones, la de explorador y la de conquistador. "Cuando explora se sirve de la intuición (que también es inteligente), y va derramando sus impresiones. Luego viene la reflexión, que es la tarea del que conquista. Y que tiene que ver con la lucidez. Es el momento de decidir si hay alguna palabra que sobra, si los términos que se han empleado son los que convienen".
Uno de los versos de su poema Mere Road dice: "Y soy como algún hombre que viviera perdido en una casa de una extraña ciudad". (FRANCISCO BRINES: "La idea central de mi poesía es el mundo como pérdida". El País, ed. Galicia, Cultura, 29/02/2008, p. 51)
27/02/08
La pareja
Cuando veo por la calle
Hombre y mujer de la mano
O cogidos por el talle
Pienso que riñen en vano
Reñían ayer a voces
Hoy no se dicen ni pío
Mañana quizás los roces
Serán memoria de un lío
Pasado mañana ríen
Cuando salen de paseo
Los disgustos se deslíen
Y despierta el deseo
El deseo de andar juntos
Y cogidos de la mano
Sin pensar en más asuntos
Que los planes de verano
Lorenzo Gomis
18/02/08
Yo he visto cosas que vosotros no creeríais
atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos "C" brillar en la oscuridad cerca de la puerta de "Tanhauser". Todos esos momentos se perderán en el tiempo
como lágrimas en la lluvia.... es hora de morir" (Blade Runner)
9/02/08
Día húmedo y azul. En el Forum, bajo la placa fotovoltaica que nos cobija como un tejado inverosímil, miramos el mar adormecido. Las olas llegan cansadas, convertidas en una lámina plateada y finísima. Entre la orilla y el horizonte se interpone la inmensidad.
Yoshiko ya tiene su bicicleta y se siente una barcelonesa más pedaleando bajo las cometas que los niños vuelan en la playa. Nos acompañan sus amigas Naho y Satomi con sus bicis alquiladas para la ocasión. Llegamos hasta el puerto viejo y recorremos el Moll de la Fusta para terminar junto a la estatua de Colón. La ciudad chisporrotea: alegres oleadas de turistas bajan de las Ramblas para cruzar por la pasarela de madera hasta el Maremàgnum. Miro los blancos mástiles de los veleros. Los peces arañando la superficie oleosa del agua. Los alegres rostros de mis compañeras. La dulzura de este invierno mediterráneo. En mi memoria, un haiku:
Ware ima koko ni.
Umi no aosa no
kagiri nashi.
Yo, ahora, aquí.
El azul de un mar
que no tiene límites.
Ayer, día 15 de enero, celebramos el Dondoyaki. Yoshiko ha adornado la casa con ramitas de pino. Dice que en su país esas ramas se queman en las plazas como culminación de una fiesta que recrea la llegada del año nuevo con sus buenos augurios, sus promesas y sus esperanzas de mejora. Hemos quemado simbólicamente un manojo de hojas secas. En lugar de hacer el ritual sintoísta que se practica en estas ocasiones frente al altar doméstico, simplemente me ha pedido que exprese un deseo antes de encender las hojas.
-Que lo que estoy viviendo este año no acabe siendo sólo un sueño.
A continuación, ella ha expresado el suyo:
-Que nieve este invierno.
Bebimos mucho sake. Hoy nos hemos levantado con dolor de cabeza.
Hay un haiku del monje Saigyo que dice:
Si yo no creo
que lo real sea real,
¿cómo creer
que son sueños los sueños?
Ha llegado el frío. Ahora nos queda la esperanza de que caiga nieve sobre la ciudad y podamos asomarnos a la ventana para ver caer los copos lentamente.
Tengo problemas de traducibilidad. Yo he intentado escribir en español algunos haikus invernales con la métrica clásica, 5-7-5, pero si se traducen al japonés no suenan bien. Al parecer, el haiku debe ser escrito en un japonés que suena a antiguo, pues son expresiones sumamente condensadas, sintéticas, en las que es más importante lo evocado que lo dicho.
Yuki ga furufuru
yuki mite oreba
En este poema de Taneda Santoka (1882-1940), aparte de que se rompe la estructura clásica con la conversión de dos versos de cinco sílabas en uno de siete, la duplicación del verbo furu (nevar) es difícilmente traducible, pues no podemos escribir «nieva-nieva». Y la repetición del sustantivo yuki (nieve) al inicio de ambos versos marca por completo el sentido poético, que se pierde si lo traducimos al inglés:
The snow falls
when I’m watching the snow falling.
La repetición, aquí en el verbo al final de cada verso, cambia el sentido. Pierde protagonismo la nieve y lo gana el hecho de que está nevando. Sutil diferencia.
La nieve cae sin cesar
cuando miro cómo la nieve cae.
En español, si elimino el gerundio me da la impresión de que estoy congelando el momento presente, y puedo recuperar así algo del sentido que tiene en japonés. Pero no llego a apresarlo; se escapa. En la edición de la que he sacado el poema se explica que lo importante en este haiku es la conciencia del presente que muestra Santoka: el estar aquí y ahora. Cuando nos situamos en actitud de apreciar el presente y nada más que el presente, es cuando el mundo acontece.
Como este invierno no nieva, la mía va a ser una nieve soñada:
Nieva en mi sueño.
Me asomo a la ventana
y veo caer pétalos
de la flor del cerezo.
Como esta mañana estaba nublado y no he podido ver nuestro precioso satélite, lo he arreglado:
De madrugada,
invierno de cielo azul,
toco la luna.
Como además de estar nublado, no había nieve y me he quedado helado, le he puesto un poquito de imaginación para mejorarlo:
En las montañas
de mis sueños blancos
nunca hace frío.
Son terapéuticas y eficacísimas las virtudes del haiku.
En bicicleta, por el puerto, recorremos el muelle bajo la vigilancia de unas inmensas gaviotas cuyo graznido recuerda la voz de un niño aterrado. Perezosamente va saliendo el sol y nos animamos a subir a Montjuïc. Afrontamos unas cuestas que se nos hacen interminables y llegamos hasta el castillo. Bordeándolo por el lado del mar hay unas vistas espléndidas sobre las grúas y contenedores del puerto. El panorama es de una belleza oxidada, como la de una naturaleza muerta, pero el aire nítido y grisáceo le confiere una apariencia de pintura hiperrealista, devota de los detalles, donde los brillos metálicos han quedado sabiamente atenuados por restos de herrumbre. En aquel mirador de Montjuïc, bajo los pinos, están colocando unas mesas; han sacado también una gran escultura de Buddha. Es un bar alternativo. Nos tomamos un refresco brindando por el suave invierno mediterráneo, ahora desvanecido. Al fondo se oye el canto nupcial de una tórtola, como un anticipo.
Entonces invento un haiku.
Invierno puro.
Un pajarillo alegre
canta a la vida.
Sin prisa alguna, descendemos por un camino que nos lleva hasta el cementerio.
A mí nadie me obliga a comprar nada. Soy libre. Y libremente me apunto a esto tan fantástico de hacerle un regalo a la persona a quien amas. Mi regalo es un haiku. Es uno de mis favoritos, de mi haijin favorito, Teneda Santoka.
Kokoro tsukarete
yama ga umi ga
utsukushisugiru
Las montañas, el mar...
Tengo agotado el corazón
de tanta hermosura.
Pasado mañana he de presentar un trabajo. No tengo tiempo para nada más que para resarcir el cansancio con un haiku:
つかれた脚へ
とんぼとまった
Tsukareta ashi e
tonbô tomatta
En mis piernas cansadas
se ha posado
una libélula.
Las golondrinas se han adelantado al calendario y nos visitan desde hace días. Yo las veo volar en torno a las cornisas. Son magníficamente aerodinámicas, con su vuelo ondulado, rápido y silencioso. La especie que más se ve por aquí es el llamado avión común (Delichon urbica), que luce un precioso contraste de color blanco y negro, como un esmoquin elegante y flexible, pegado al cuerpo. Frente a ellas, tan sibilinas, el vuelo de un gorrión o un verdecillo es de una torpeza incalificable.
Les dedico un haiku:
Líneas fugaces
dibujan en el aire
las golondrinas.
Se dice que el idioma japonés es especialmente rico en evocaciones simbólicas. Cuando, venciendo su inicial resistencia, Yoshiko se aviene por fin a traducir uno de mis torpes haikus, se encuentra en la necesidad de hacer dos versiones: una literal y otra poética. Luego me explica las diferencias y me doy cuenta de cómo las palabras evocan, más que dicen. Debido a que la fuerza de una sugerencia no se mantiene en los mismos términos cuando se vierte a otra lengua, las traducciones existentes de los clásicos japoneses dejan bastante que desear por lo general.
Tal vez por ello, los poemas más fáciles de entender son los más descriptivos, como estos tres que he seleccionado. Son tres maravillosas imágenes de la naturaleza. Tres imágenes que no vemos cuando salimos al campo. Es la poesía la que nos las descubre.
El primero es considerado por el crítico R. H. Blyth el mejor haiku de Buson (1716-1783):
Shira-tsuyu ya
ibara no toge ni
hitotsu-zutsu
Blanco rocío.
Cada púa en la zarza
tiene una gota.
El siguiente es de un poeta contemporáneo llamado Takashi. Una inolvidable imagen en movimiento.
Tako no kage
hashiri arawaru
yuki no ue
Sobre la nieve
se ve correr la sombra
de la cometa.
El último, imposible en la naturaleza y no por ello menos plástico, es de Issa Kobayashi:
Touyama ga
medama ni utsuru
tombo kana
Montes lejanos
refleja la pupila
de la libélula.
En el haiku no hay que buscar sentidos profundos, ni símbolos, ni metáforas. No hay que hacer interpretaciones. Los símbolos, las lecturas «entre líneas», las interpretaciones desvirtúan lo que el haiku dice. Y el haiku dice lo que dice, y nada más. A veces describe o dibuja una imagen. Otras veces evoca una sensación. Siempre es un pequeño, aparentemente insignificante, fragmento de realidad.
¿Por qué no aceptar la realidad así, tal y como se muestra?
笠にとんぼをとまらせてあるく
Kasa ni tonbo o tomarasete
aruku
Al andar, las libélulas
se van posando en mi sombrero de junco
(Taneda Santôka. Traducción de Vicente Haya).
Admiro la belleza de los poemas del Kokinshuu. No son haiku sino waka, una forma más clásica, típica del interesantísimo período Heian (siglos X y XI), que no excluye la temática amorosa y la expresión abierta de sentimientos.
Karigomo no
omoimidarete
ware kou tou
imo shiru rame ya
hito shi tsugezu wa
Mis pensamientos
como juncos dispersos
por su amor penan.
Si no hay quien se lo diga,
¿podrá saberlo ella?
Pasa un velero.
Lo empuja un viento suave.
Pasa un velero.
Lo empuja un viento suave.
El mar en calma.
Si abres los ojos,
el cielo se despeja.
Huyen las nubes.
Cansadísimo,
me tumbo en el tatami.
En nada pienso.
Escribo a solas
cuatro poemas malos
y tengo frío.
El gato atrapa
dos moscas que copulan
de un zarpazo.
Cae una hoja.
Nada en mi pensamiento.
Sólo el silencio.
Flor del cerezo.
Una abeja escondida
sale zumbando.
Nubes grisáceas
se desplazan hacia el mar
sin lágrimas.
En la mañana
bañado de rocío,
desnudo el árbol.
Abro los ojos:
cielo azul, añil el mar.
Feliz, los cierro.
Ventana abierta.
Miro desde el tatami
las nubes blancas
Estelas blancas
en el azul del cielo.
Ningún sonido.
¡Guarda silencio!
Una mosca en el techo
está dormida.
Un viento suave
sobre el rostro del niño
mueve su pelo.
El otro día, por fin, Yoshiko se a
Yo declaro ser un tipo feliz: no puedo ser artista. Además, defiendo la democracia representativa y el libre mercado por considerar que son dos ingredientes que nos han llevado a altas cotas de libertad, bienestar, civilización y progreso. Soy, por tanto, un hombre del sistema. Un vulgar capitalista. ¡Justo la antítesis del artista desdichado!
Y ahora el haiku de los aviones:
Estelas blancas
en el azul del cielo.
Ningún sonido.
White trails
up in the blue sky.
No sound.
飛行機雲
群青の空に
音もなく
hikou kigumo
gunjou no sorako
oto monaku
(Publicado por Paul Moresby, Observaciones desde las antípodas, 19-05-07)
A veces, en los momentos de mayor tensión, cuando ya no sé qué pensar, me acojo a una i
A veces, en los momentos de mayor tensión, cuando ya no sé qué pensar, me acojo a una imagen natural y tranquila. Es un haiku: una sensación, una experiencia. Es buscarle significación a lo pequeño. Esto me sirve de consuelo y me eleva el ánimo. Otros rezan.
I drop a pebble.
The water gives me back
concentric circles.
Tiro una piedra.
El agua me devuelve
círculos concéntricos.
22/01/08
Poética da revelación
21/01/08
Estíbaliz Espinosa, poeta tecnológica
"Detesto esa dimensión da poesía como elevación na que o poeta se flaxela para congraciarse co lector"





LLuvias negras se ciernen en la ontananza,
lagrimas que colman el fluir de los tiempos,
viejas sensaciones y añoranzas,
vuelven a repetirse en la base de nuestros cimientos,
Luchas eternas por las cadenas
que nos mandan al matadero,
y nos recuerdan las penas,
que día tras día pasan por el sumidero.
No podemos más,los amos nos aprietan,
quieren mas cadenas de las que tirar,
engañados, nuestro poder no respetan
aún más nos conseguirán separar.
como siempre, los siempre sucumbirán
y los pocos volverán a ganar
Cielo de extremadura