6/7/17

Hablas del lugar de los poetas ¿Dónde? En la batalla por el poder... poniendo las palabras a las cosas

"(...) Cuando hablo de “El lugar de los poetas” me refiero en general a ese lugar misterioso en el que se ponen las palabras a las cosas, ese lugar en el que se crean palabras para el mundo. “El lugar de los poetas” no se refiere sólo a la tarea de la poesía en sentido estricto, como algo, digamos, “meramente estético”. 

Ese poder de “poner las palabras a las cosas” se refiere, por ejemplo, a la operación de los revolucionarios franceses cuando consiguen que la palabra “pueblo” remita sólo al tercer estado y, al mismo tiempo, a la voluntad del conjunto de la nación. 

También puede considerarse en este mismo sentido que la introducción de la palabra “casta” por parte de Podemos es un acierto poético: las élites que hasta entonces se presentaban como alternativas políticas (divididas e incluso enfrentadas como “izquierda” y “derecha”, “rojo” y “azul”) se hacen visibles, gracias a esa palabra, como una unidad en la que resultan más relevantes las semejanzas que las diferencias (rescatan a los mismos bancos, se jubilan en los mismos consejos de administración, usan las mismas tarjetas black... etc.). 

Esta capacidad de administrar semejanzas y diferencias a la hora de nombrar el mundo es un elemento clave del poder político. Y constituye un problema central de la historia de la filosofía al menos desde finales del siglo XVIII (digamos que desde la Crítica del juicio de Kant) hasta nuestros días. Lo que trato de hacer en el libro es un recorrido por el modo como los grandes autores de la historia de la filosofía han pensado el problema.(...)

Déjame insistir un poco. Dices: “Esta capacidad de administrar semejanzas y diferencias a la hora de nombrar el mundo es un elemento clave del poder político”. Del poder político y, sin poder, del conocimiento positivo en general. Por lo demás, moviéndonos en la esfera de la política, ¿es tan importante esa característica nominal-lingüística del poder? ¿Por qué es tan importante si lo fuera? 

Desde luego no es el único terreno en el que se disputa el poder político, pero sí es un terreno muy importante. La pura fuerza o el poder económico son de manera evidente otros aspectos decisivos de la lucha por el poder. Pero no son los únicos. 

Y esto se pone especialmente de manifiesto en las situaciones de crisis de régimen, cuando “paquetes estables” en los que se han agrupado durante décadas semejanzas y diferencias pierden eficacia y hay que agrupar de nuevo. 

Así, por ejemplo, nos encontramos en una situación en la que la desconfianza y el desprecio contra las élites políticas constituye un elemento que comparten enormes mayorías sociales. De hecho, casi cabría decir que quien gane ese elemento para su proyecto ha ganado la partida.

 Sin embargo, se trata de un elemento que puede quedar enlazado en el mismo “paquete” que la indignación con las élites económicas que nos están saqueando o puede ganarse para un paquete que reúne a políticos, funcionarios o inmigrantes.

 Esta es en gran medida la operación que intenta la extrema derecha, y de momento parece claro que van ganando a nivel global. En EEUU, por ejemplo, el rechazo al stablishment político es enorme, pero ese rechazo puede ser capitalizado por un planteamiento tipo Bernie Sanders (enlazándolo con las élites económicas) o puede ser ganado por Trump para otro “paquete” enteramente distinto en el que queda unido con los servicios públicos y los inmigrantes. 

Una parte importante de la construcción de identidades políticas (y, con ello, de sujetos políticos) se juega en operaciones de este tipo. No nos gusta que nos roben, eso es obvio y bastante universal. 

Ahora bien, esta afirmación no se vuelvo políticamente operativa hasta que no se resuelve el asunto de quiénes somos nosotros (a los que nos roban) y quiénes son ellos (los que lo hacen). Como es evidente, se juega una batalla política crucial en la alternativa entre que “nosotros” (los semejantes) seamos los franceses o los españoles (y “ellos” los inmigrantes) o que “nosotros” seamos, por ejemplo, el 99% (y “ellos” la minoría privilegiada que está expropiando todos los recursos). En un caso, el resultado es la lucha de los penúltimos contra los últimos y en el otro una lucha de las mayorías sociales contra las élites. 

Y esta batalla política se juega en gran medida en la administración de semejanzas y diferencias relevantes e irrelevantes.  

Sobre el subtítulo del libro: “Un ensayo sobre estética y política”. ¿Qué es la estética para ti?
 
Normalmente asociamos la estética con la teoría del arte y la belleza. Y esto sin duda es cierto, pero es una verdad parcial. Entiendo por “estética” esa disciplina estrictamente filosófica relacionada con el asunto que planteaba antes; una disciplina que no surge propiamente hasta el siglo XVIII pero que, a partir de ese momento, constituye en cierto modo el corazón mismo de la historia de la filosofía.

 En definitiva, se trata de pensar qué tipo de fundamento y validez tienen los actos de creación originaria, las obras del genio si queremos decirlo así, esas obras que se crean de un modo original y, por lo tanto, cuya validez no puede establecerse por referencia a ningún modelo (ley, concepto, regla o patrón de medida) previo.

 Esto es algo que se plantea por supuesto respecto al arte en sentido estricto, pero no sólo. El mismo problema se encuentra en el acto de creación de palabras nuevas, palabras mejores con las que nombrar el mundo.  

En cuanto a la política, ¿qué es la política desde tu perspectiva?
 
La política tiene siempre, sin duda, un elemento de disputa por el poder. Lo que planteo en este libro es que esa batalla se disputa en gran medida en “el lugar de los poetas”. Resulta asombroso (y así le ha resultado siempre a las mejores cabezas de la historia de la filosofía) el poder legislativo que tiene el lenguaje. El lenguaje no se limita a describir lo que las cosas son con independencia del modo como las nombramos. Todo lo contrario. 

En gran medida es el lenguaje mismo el que las organiza. En ese lugar en el que se ponen los nombres a las cosas se disputa un poder descomunal. Esto no es ningún descubrimiento reciente. Y, como digo, creo que es algo que sólo se puede entender en toda su profundidad y de un modo claro si se hace el esfuerzo de recuperar a los grandes autores que han planteado este asunto hasta las últimas consecuencias.  

Hablamos de ello más tarde si te parece pero, en todo caso, ¿el lenguaje organiza el mundo como “amo y señor” o el mundo está ya organizado de alguna manera y el lenguaje recoge, describe de forma creativa y de algún modo ese orden?
 
Resulta evidente que el mundo no tiene una plasticidad infinita y, por lo tanto, el lenguaje no opera nunca del todo como “amo y señor”. Sin embargo, también es evidente que el lenguaje no se limita sin más a recoger y describir las cosas tal como están ya ordenadas. Esto es especialmente importante en lo relativo a los asuntos humanos (esos animalillos que nos construimos y nos relacionamos con todo a través del lenguaje).

 Esto es algo que se pone de manifiesto en los asuntos más cotidianos. Como comento en el libro, t odo el mundo ha tenido por ejemplo la experiencia de conocer a alguien, tomar un par de copas, ir varias veces al cine, tener sexo más o menos esporádico... y siempre llega el momento (inevitable) de preguntar: “pero, nosotros ¿qué somos?”. 

Tarde o temprano, se impone la exigencia de poner una palabra a cierto conjunto disperso de cosas. Nos resulta difícil sostener por mucho tiempo una respuesta del tipo “dos personas que han visto juntas un par de películas, han tomado unas copas, y han tenido algunas noches de sexo”.

 Ahora bien, en el instante se elige la palabra, y se dice, por ejemplo, “somos novios”, resulta obvio que, de un modo casi automático, se descarga un archivo completo, una especie de manual de instrucciones de nuestra propia vida, en el que viene detallado cómo funcionan los celos, cómo hay que relacionarse con los suegros, qué se hace en vacaciones, dónde se sienta cada uno en el coche, qué se opina de los amigos, quién se ocupa de los niños, cómo se paga la hipoteca... 

Son con frecuencia las determinaciones que corresponden a una palabra las que terminan imponiéndose y dando forma al mundo mismo. Al menos en los asuntos humanos, el lenguaje tiene el poder de reunir y agrupar en la realidad las semejanzas que se hayan agrupado para crear un concepto y, en esa medida, para trasladar al mundo los enlaces con los que se han creado las palabras.   (...)"                

(Entrevista a Luis Alegre Zahonero sobre El lugar de los poetas. Un ensayo sobre estética y política, Salvador López Arnal , Rebelión, 05/07/017)

6/6/17

“¡Qué familia, Dios Santo, y luego dicen…!”

Declaración (apuntes de mi biografía)

Me preguntó…

(Recuerdo aquel lugar y aquella noche.
Puerta del Sol. Octubre.
Hacía mucho frío. Alguien
pasó cantando por la acera.)

Me preguntó si había
algún antecedente en mi familia,
si alguno de sus miembros
había incumplido alguna vez las leyes
o había demostrado
inclinación a la violencia.

Dije que sí con cierto desafío.

(Cuántas veces el miedo es el resorte
que hace saltar, altiva, la palabra,
la proyecta, la estampa
sobre el lienzo del aire que imposible
registra
hasta el matiz más mínimo)

Hablé de aquel tatarabuelo
que hasta sus días últimos,
luchó contra el carlismo
y sus negras arañas.

(No creo que tuviera
una especial predilección
por Isabel II
-dicen que era republicano-
pero los tiempos exigían
elegir entre dos calamidades
y optó por la reina de los ojos azules
y los tristes destinos)

Cuando ya era un anciano desasido
de toda coherencia
y navegaba
en las aguas de un ayer confuso y azaroso,
los niños se reían de él porque salía
con la escoba a la calle y, apostado
en una esquina,
esperaba el momento
de poder disparar a los geranios rojos
que, descuidados e inocentes,
iluminaban los balcones

**

Conté que mi bisabuelo y otras díscolas,
incendiaron un día los archivos
municipales
de su hermosa ciudad de pescadores,
toda abocada al mar y tan lejana
entonces de la urbe
en cuyas callejuelas
buscaron complicidad y refugio.

Lo hicieron para impedir que los mozos fueran a África
a luchar por la patria
contra la patria de otros.

Era de noche y una luna bellísima
se vertía en las aguas
verdinegras del puerto…

(Era un dato importante
-lo conocía por referencias, claro-,
y no quise omitirlo.)

Apenas concebido
el cálido misterio de la aurora,
mi bisabuela y sus cómplices
corrían por las ramblas, perseguidas
por el humilde vuelo de sus faldas
y por los guardias a caballo,
mientras Barcelona ardía
hermosamente
por sus cuatro costados
y un resplandor de sangre
se agregaba al incendio y la ira.

(Meses después, caería fusilado
Ferrer i Guardia,
instigador -dijeron- del desastre.
No sólo fue desposeído
de la vida,
de la Escuela Moderna,
-o, para ser exactos,
fue la Escuela Moderna la desposeída
de él…
atentaron también
contra la i latina, tan ingenua y tan grácil,
que aún hoy, en los libros de historia,
une sus apellidos.
Dicen que Maura
consintió el múltiple atropello
con gesto
elegante y ausente...-

No pude ni intuir entonces
-aún tardaría diecisiete años en nacer-
que iba a sentir, tan mío,
el sufrimiento de uno de sus nietos
cuyo nombre, emblema de lucha y rebeldía,
habita
en el lugar más claro de mi pecho.)

Mis abuelas -las dos-, y otras mujeres
propiciadoras de conflictos,
alborotaban en las fábricas,
salían a la calle con pancartas
pidiendo comedores, guarderías,
salarios menos míseros,
el voto femenino…

A veces
apedreaban la oficina del encargado,
o esperaban,
en las puertas del Liceo,
-apagados los últimos acordes
de Aída o de Lohengrin-
al amo y a su esposa
y decoraban
sus elegantes trajes
con un certero impacto
de tomates podridos, aportados
por las irreductibles vendedoras
de la boquería.

**

Mi abuelo…

(Sólo tuve uno,
el otro,
un indiano muy rico,
huyó a sus predios
dejando
a una muchacha triste y frutecida.)

De mi abuelo, decía, del único,
al que recuerdo vagamente,
mejor no hablar.
Cansado de sí mismo, del trabajo,
del hambre,
del patrono,
de las huelgas inútiles,
del vino y la baraja, ,
se arrojó a la vía
del tren que, indiferente,
puso punto final al fútil episodio
de su vida.

**

Mi padre curtía pieles.

(Recuerdo el olor a tanino
a nafta, a trementina, ocupando
el espacio pequeño de mis juegos,
el retazo de sol
que caía a mis pies cada mañana
en el patio bordeado de celindas
desde donde
se oía el mar…)

Era también
bastante soñador y un poco mago,

(sobre todo cuando transformaba
en pan las piedras)

Andaba siempre
entre funciones de teatro y sindicatos,
y en ambos escenarios adquiría
prestigio y estatura.

Era también violento,

(la razón para muchos
se apellida violencia)

y una vez,
con la cuchilla
de adelgazar el cuero,
a punto estuvo de zurrarle la badana
-y nunca mejor dicho-
al amo, responsable
del eterno periplo
de nuestras desventuras.

**

De mi madre diré que era frágil y dulce,
medrosa, sufridora, resignada,
barruntadora de todas las desdichas.
Cosía hasta muy tarde
bajo la luz azul que proyectaba
la lámpara de carburo
-no había otra en mi casa-
y sus ojos de lluvia
fueron perdiendo
su hermosa intensidad,
su delicado brillo.

Un día -yo tendría cinco años y aquel hecho
se me quedó en el alma
erizado como un tumulto de cristales rotos-
a cambio de un pan redondo y rubio,
la tuvieron dos horas de rodillas
en las losas heladas de una iglesia.
Un cura, bondadoso y paternal,
ayudaba a los descarriados.

(Mi padre, ya le he dicho,
era de los más irredentos:
arengador, huelguista, catalán,
amigo
de Ignasi Iglesias y algo golfo.)

Mi madre,
vencida y humillada,
partió el pan con sus manos como si quisiera
restarle agravio,
conferirle nobleza,
y lo repartió entre sus hijos.
Recuerdo
que ni una miga se llevó a los labios.
Y aquella noche
blasfemó más que nunca
-solía hacerlo varias veces al día-
y si embargo,
rezaba un Padrenuestro al acostarse,
por sus hijos, decía.

**

De mi hermano me queda en la memoria,
entre otras muchas cosas, un pañuelo
de contrastado colorido: negro y rojo,
dos alas
sobrevolando una quimera;
y aquellos ojos suyos
tan dispuestos, tan listos
para el sufrimiento;
y sus manos de obrero
desde donde nacía el arcoiris
que redimía la blancura insulsa
del algodón
-era tintorero de oficio,
disculpe la retórica-.
Un día de julio,
con diecisiete años mal cumplidos,
se marchó voluntario
al frente de Aragón.

(La Batalla del Ebro le duró en la retina
hasta el instante de su muerte.)

Después, el largo exilio en Francia,
los campos de concentración,
la mugre nazi,
y ese difícil trance de cambiar los libros,
la fábrica, la patria,
por el mortero,
los encofrados
y el frío en el andamio,
-nunca sus convicciones ni la utopía lírica
de su pañuelo negro y rojo..

Hace ya muchísimo tiempo que descansa
en Sevran,
en un pequeño cementerio sin geranios.

**

Y ahora, ya lo ve:
Mi hijo, casi un niño,
recogiendo el testigo.
Acérrimo
detractor por convicción y herencia
de lo que usted defiende,
tal vez acabe declarando,
en el antro contiguo,
que fue él quien, por impulso soberano,
mató al Conde de Villamediana...

(Pensé que resultaba más poético
y menos socorrido
que lo de Manolete
que era
lo que solía decirse en esos casos…
Y, sin duda, dado el lugar,
nuevo ingrediente
de confusión…)

El agente instructor,
tal vez ligeramente herido por las letras
-nunca se sabe-,
me mira airado.
Y luego,
conteniéndose para que no se diga,
me alarga siete folios
donde ha quedado escrito,
pero con más detalle
y más prosaísmo aún
lo que aquí dejo dicho.
Y ordena: “Firme”.
Y añade:
“Usted se puede ir, su hijo se queda”.
Luego,
-tal vez un tanto compasivo- murmura:
“Está temblando...”

(Al borde del derrumbamiento,
en la orilla del llanto
que a fuerza de contenerlo
es casi hoguera,
la furia de mis ojos se abalanza
sobre los suyos,
que,
incapaces de afrontarla,
se desvían fingiendo indiferencia.

Me dispongo a salir. Mudo, secreto,
el terror,
pájaro informe,
se ha instalado en mi pecho y me consume,
soy sumiso banquete de sus hambres.
Pero algo en torno a mí,
algo impalpable y dulce, me sostiene.
¿son aquellos fantasmas que, invocados
con tanto amor, me acuden y confortan?

Oigo, desde la puerta, como en sueños,
que otro de los agentes,
murmura entre pequeñas y barrocas
columnas de humo blanco:
“¡Qué familia, Dios Santo, y luego dicen…!”


Angelina Gatell: Los espacios vacíos y desde el olvido (Antología 1950-2000)

22/3/16

Tragué vertidos industriales y formularios de paro...

Tragué una luna de hierro


Tragué una luna de hierro,

que llaman tornillo.

Tragué vertidos industriales y formularios de paro,

me incliné ante las maquinas, ¡que pronto mueren nuestros jóvenes!

Tragué trabajo, tragué pobreza,

tragué puentes peatonales, tragué toda está vida oxidada.

Ya no puedo tragar nada más.

Todo lo que trago se atraganta en mi garganta.

Hago llegar a todo mi país

este poema de vergüenza.

****

Un  nuevo día


Quiero volver a ver el océano

Para contemplar la inmensidad de media vida de lágrimas.

Quiero volver a subir una montaña alta

para intentar encontrar mi alma perdida.

Quiero acostarme en una pradera

y pasar las páginas de la biblia de mi madre.

Quiero tocar el cielo

y acariciar su envoltorio azul celeste.

Pero nada de esto puedo hacer,

así que abandonaré este mundo.

Nadie que me conozca

se sorprenderá de mi partida.

Sin suspiros, sin penas innecesarios:

llegué en el momento oportuno

y me voy también en el momento preciso.

****

Se que llegará un día


Se que llegará un día

Cuando los que conozco y los que no

entren en mi cuarto

para recoger mis restos

y limpien las manchas de sangre ennegrecidas que he derramado en el suelo,

pongan en su sitio la mesa y las sillas volcadas,

barran la basura enmohecida,

descuelguen la ropa colgada en el balcón…

Alguien me ayudará a terminar un poema inconcluso,

alguien me ayudará a terminar el libro interrumpido,

alguien me ayudará a encender la vela apagada,

y al final, las cortinas tantos años cerradas,

alguien me ayudará a correrlas, para que la luz entre un rato.

Después, las cerrarán otra vez, sin rendijas…

Todo el proceso habrá sido ordenado y solemne

y cuando todo este limpio

saldrán en fila, uno tras otro,

y alguien me ayudará a cerrar con cuidado la puerta.

****

El ejercito de terracota de la cadena de montaje


En la cadena están:
 
Xia Qiu

Zhang Zifeng

Xiao Peng

Li Xiaoding

Tang Xiumeng

Lei Lanjiao

Xu Lizhi

Zhu Zhengwu

Pan Xia

Lian Xuemei

Obreros que trabajan día y noche,

que visten

ropa antiestática,

gorras antiestáticas,

zapatos antiestáticos,

guantes antiestáticos,

muñequeras antiestáticas.

Todos listos

esperando ordenes

y que suene la sirena

que les lleve de nuevo a la dinastía Qin.

****

Meditación


Después de terminar este poema,

iré a meditar al bosque de sauces.

Contemplaré el cielo sobre las montañas y, mientras cae el sol,

que el canto de las cigarras y el agua del lago

limpien el mundo de los mortales, y el corazón del visitante.

Y en la oscuridad mormuraré perdón, olvido,

absolución, compasión …

****

Río / Orilla


Estoy de pie, observando al borde del camino

el continuo flujo de peatones y coches.

Bajo un árbol y una parada de autobús,

observando el flujo contante de agua,

el contante flujo de sangre y deseo.

Estoy de pie, observando al borde del camino el flujo constante de gente

Que están en el camino observando mi constante flujo:

ellos en el río, yo en la orilla.

Luchan, solo con sus brazos, para mantenerse a flote.

La escena me fascina,

Y dudo si deseo sumergirme en el río

y luchar con ellos,  apretar los dientes de rabia con ellos.

Y dudo hasta que el sol se pone en las montañas.

****

Esperar en fila


La multitud en esta ciudad

sube y baja por las calles,

sube y baja los puentes peatonales, hacia el metro

sube y baja esta tierra,

y cada vuelta es una vida.

Esta especie impulsada y consumida por el fuego,

tan ocupada desde que nace hasta que muere.

Solo cuando llega la muerte dejan de saltarse la fila,

bajan la cabeza, ordenadamente

y vuelven a hacer una madriguera en el vientre de su madre .

****

Menú de un solo plato: carne recalentada


Carne recalentada con ajo

Carne recalentada con melón amargo

Carne recalentada con pimientos verdes

Carne recalentada con tofu seco

Carne recalentada con patatas

Carne recalentada con col

Carne recalentada con brotes de bambú

Carne recalentada con brotes de loto

Carne recalentada con cebolla

Carne recalentada con tofu ahumado

Carne recalentada con lechuga china

Carne recalentada con apio

Carne recalentada con zanahoria

Carne recalentada con brotes de soja

Carne recalentada con judías verdes

Carne recalentada con judías en escabeche

La carne recalentada de Xu Lizhi.

****

Obituario para un cacahuete


Nombre del producto: mantequilla de cacahuete

Ingredientes: cacahuetes, maltosa, azúcar, aceite vegetal, sal, aditivos (sorbato de potasio).

Número del producto: QB / T1733.4

Método de consumo: Listo para consumo tras abrir el paquete.

Método de almacenamiento: Antes de abrir el paquete, mantenerlo en lugar seco, lejos de la luz del sol. Refrigerar después de abrir.

Fabricante: Compañía de Alimentación de la Marca Oso de la ciudad de Shantou, LLC.

Dirección del fabricante: Fábrica B2, Polígono Industria Extremo Oriente, Aldea del Arroyo, Lago del Dragón, Ciudad de Shantou.

Teléfono: 0754-86203278, 85769568

Fax: 0754-86203060

Periodo de consumo: 18 meses

Lugar de fabricación: Shantou, Provincia de Cantón.

Web: stxiongjil.com

Fecha de fabricación: 8.10.2013

****

Habitación de alquiler


Pequeña, húmeda, sin luz,

aquí como, duermo, cago, pienso,

toso, me duele la cabeza, envejezco, enfermo pero no muero,

una y otra vez bajo la lámpara tenue miro sin ver,

río tontamente,

me muevo de un lado a otro, canto por lo bajo, leo, escribo poemas…

Cada vez que abro la ventana o la puerta que chirría

soy como un muerto

que despacio abre la tapa de su ataúd.

****

Mi amigo Fa


Siempre con las manos en el lomo,

¡un hombre tan joven!

Pero los otros obreros te ven

como una embarazada en su décimo mes.

Ahora que ya sabes lo que es la vida del obrero emigrante

Cuando hablas del pasado, siempre sonríes,

sin que esa sonrisa haga desaparecer las dificultades ni la miseria.

Llegaste solo hace siete años

A esta parte de Shenzhen,

Lleno de animo, pleno de fe.

Y lo que te encontraste fue hielo,

noches en blanco, permisos de residencia temporales, refugios provisionales…

Después de tantos comienzos en falso,

 llegaste a la mayor fábrica de maquinaria del mundo

y comenzaron las horas de pie, apretar tornillos, las horas extras,

el turno de noche, pintar, acabar, pulir, abrillantar,

empaquetar y volver a empaquetar, mover las mercancías terminadas,

agacharse y estirarse mil veces cada día,

arrastrar pilas como montañas de mercancías por la fábrica.

Plantaste la semilla de la enfermedad sin saberlo,

hasta que el dolor te arrastró al hospital

y fue la primera vez que oíste

las nuevas palabras: “fisura de vértebra lumbar”

y cada vez que sonríes cuando hablas del dolor y del pasado

nos arrastra tu optimismo,

hasta que en la fiesta de Año Nuevo, borracho

cogiste una botella de licor con la mano derecha

y levantaste tres dedos con la izquierda,

sollozaste y dijiste:

-“Todavía no he cumplido treinta,

nunca he tenido novia,

ni me he casado, ni tengo una carrera:

Y toda mi vida se ha terminado”.


 
poeta obrero chino, muerto en 2015. Una antología de sus poemas, con el título "Un nuevo día", acaba de ser publicado en China.   
"Entré en contacto con la poesía de Xu Lizhi por primera vez gracias al documental Versos chinos, sobre la vida de seis trabajadores que son también grandes poetas. Al traducir los poemas y los subtítulos del documental, me sentí inmediatamente atraída por el estilo directo, honesto y oscuro de Xu. 
Aunque su vida era infeliz -y se suicidó con 24 años un año después tirándose desde el piso 17 de un edificio de Shenzhen cercano a la fábrica Foxconn donde trabajaba- no hay trazas de autocompasión en su poesía. Por el contrario, observa con ojos fríos la sociedad que le rodea, las condiciones en las que trabaja, su propio destino. 
Su realidad es la de millones de personas en China, en especial en el Sur, convertido en el centro de producción y explotación del país.  Su “poema de vergüenza” (Tragué una luna de hierro), no se limita a su persona, sino que tiene un alcance público y nacional.
Los poemas que he escogido para traducir ofrecen una rendija a su vida y a su cínica visión del mundo creativa. Uno de estos poemas, que no es otra cosa que la información que aparece en la etiqueta de un frasco de mantequilla de cacahuete, cobra todo un sentido nuevo gracias al título: Obituario para un cacahuete.

Este desparpajo, este humor (si es humor) es típico del mejor Xu Lizhi. Mantiene al lector (y al traductor) agarrado por el cuello y gracias a sus recursos retóricos y sus temas cotidianos, se ha convertido en uno de los grandes poetas chinos, aunque haya muerto tan joven. Una antología de sus poemas, con el título Un nuevo día, acaba de ser publicado en China."                  (Eleanor Goodman , traducción: Enrique García, Sin permiso, 08/03/16)