11/11/18

Poesía documental...

"La poesía investigativa o documental.

 El mayor exponente de esta poesía es el activista político, poeta, editor, periodista y músico Ed Sanders –cuyos aportes ya se están estudiando en nuestro país–. Para él, la poesía investigativa es una red de versos realizados de todas las formas disponibles en la historia y la imaginación, configurados a partir de datos de la más diversa naturaleza: desde los detalles más subjetivos hasta cifras duras e inexpresivas.

Así como para un reciclador todo es valioso, también para la poesía investigativa todo material es útil. En lo personal, observo que a nivel de Latinoamérica ya hay un estallido de esta poesía, por ejemplo en México y recientemente en el Perú, donde se viene enseñando como lo fue el taller de poesía documental dictado en la Casa de la Literatura.

El poeta documentalista despliega un trabajo de apropiación y articulación de diversos documentos: textuales, iconográficos, sonoros, audiovisuales, electrónicos, virtuales, así como variadas propuestas que el avance tecnológico pudiera proyectar en el futuro. Y el Perú, que es un país multilingüe y pluricultural, donde como enunciaba Arguedas, conviven “todas las sangres”, es un espacio ideal para desarrollar esta vivencia estética.

Por lo tanto, la poesía investigativa o documental tiene un componente histórico, tal como se estableció desde su nacimiento de la mano de Ezra Pound y Charles Olson. Esta escritura es una exposición coral y polifónica, por lo cual exige al poeta asumir nuevas percepciones, comprender nuevos panoramas y evolucionar su trabajo a una realidad multiforme. El poeta analiza la realidad, convirtiéndose en un perito de la historia.

En mi visión, el creador tiene la obligación de describir la realidad histórica. Y a partir de allí destilar y verter líneas de belleza lírica, descendiendo desde el racimo de datos hasta el alma de los lectores. El vate debe ser controversial y radical, pero al mismo tiempo su poesía tiene que humanizar a la sociedad. Como dijo Vallejo: “Todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él”.        (Ssociólogos, 07/11/18)


Convocatoria al taller de poesía documental con Paul Guillén.

 La poesía investigativa o documental es un tipo de creación poética opuesta a la poesía como manifestación del “yo” o de los sentimientos del autor. En la poesía investigativa el autor desarrolla un documento de trabajo o un collage que se caracteriza por la polifonía y la alteridad. Este tipo de poesía permite que otros sujetos, fuera del autor, expresen su voz, la cual es intervenida, interpretada y contextualizada.

Para explorar esta particular forma de plantear un proyecto literario, el poeta Paul Guillén dictará el Taller de Poesía Investigativa o Documental, que está dirigido a estudiantes de humanidades, jóvenes poetas y público en general interesado en experimentar en el formato documental.

Las sesiones del taller serán en la Casa de la Literatura Peruana (Jr. Áncash 207, Centro Histórico de Lima), los días jueves 14, 21, 28 de mayo y 4 de junio, de 5:15 a 8:15 p.m. La participación es gratuita con postulación previa.

Quienes deseen participar deben hacer clic en este enlace y llenar correctamente el formulario para ingresar al proceso de postulación. El plazo máximo para postular es el viernes 8 de mayo a las 12 m. La lista de 25 personas ingresantes al taller será publicada el lunes 11 de mayo en la página web de la Casa de la Literatura Peruana: www.casadelaliteratura.gob.pe

Metodología del taller
(...)
Programación

Sesión 1: Miradas sobre la poesía investigativa.

Lecturas: El verso proyectivo (1967) de Charles Olson. La poesía investigativa (1976) de Ed Sanders. Desde Reznikoff a Public Enemy. El poeta como periodista, historiador, agitador (2007) de Philip Metres. Docupoesía y archivo de deseo (2011) de Joseph Harrington. (...)

Sesión 2: Los grandes modelos norteamericanos.

Lecturas: El libro de los muertos (1938) de Muriel Rukeyser. Paterson (1946-1958) de William Carlos Williams. Los poemas de Maximus (1950-1969) de Charles Olson. Testimonio (1965) y Holocausto (1975) de Charles Reznikoff. (...)

Sesión 3: Modelos contemporáneos en lengua inglesa.

Lecturas: Dictee (1982) de Theresa Hak Kyung Cha. Shut Up Shut Down (2004) de Mark Nowak. Don’t let me be lonely. An American Lyric (2004) de Claudia Rankine. Jane A Murder (2005) de Maggie Nelson. Things Come On (an amneoir) (2011) de Joseph Harrington. INVERSE: “Creyente” (2009), docupoesía en video acerca del Huracán Katrina por la poeta Natasha Trethewey y el fotógrafo Joshua Cogan. (...)

Sesión 4: Modelos en Latinoamérica.

Lecturas: La Nueva Novela (1977) de Juan Luis Martínez. Purgatorio (1979) de Raúl Zurita. El Schock de los Lenders (1986) de Jorge Santiago Perednik. Monte de Goce (1991) de Enrique Verástegui.  (...)"                           (Casa de la literatura peruana, 23/abril/15)

8/7/18

Nadie abandona su hogar a menos que el hogar sea la boca de un tiburón

"nadie abandona su hogar a menos que
el hogar sea la boca de un tiburón
sólo corres hacia la frontera
cuando ves a toda la ciudad corriendo también
 
tus vecinos corriendo más rápido que tú
aliento sanguinolento en sus gargantas
el chico con el que fuiste a la escuela
el que te besó tontamente tras la antigua fábrica de latas
está sosteniendo un arma más grande que su cuerpo
sólo abandonas tu hogar
cuando el hogar no te permite quedarte.
 
nadie abandona su hogar a menos que el hogar te persiga
fuego bajo los pies
sangre caliente en tu vientre
no es algo que hayas pensado hacer
hasta que el filo gastado amenaza
tu cuello
y aun entonces cargaste el himno bajo
tu aliento
sólo rasgando tu pasaporte en unos baños de aeropuerto
sollozando con cada bocado de papel
te queda claro que no podrías regresar.

tienes que entender,
que nadie pone a sus hijos en un barco
a menos que el agua sea más segura que la tierra
nadie quema las palmas de sus manos
bajo trenes
debajo de carrocerías
nadie pasa días y noches en el estómago de un camión
alimentándose de periódicos a menos que las millas recorridas
signifiquen algo más que el trayecto.
nadie se arrastra bajo vallas
nadie quiere ser golpeado
escupido
nadie escoge campos de refugiados
o registros al desnudo donde tu cuerpo
se queda dolorido
o la prisión,
porque la prisión es más segura
que una ciudad de fuego
y un guarda de la prisión
en la noche
es mejor que un camión repleto
de hombres que se parecen a tu padre
nadie puede soportarlo
nadie puede digerirlo
ninguna piel sería lo suficientemente dura

el
váyanse a casa negros
refugiados
sucios inmigrantes
solicitantes de asilo
dejando secos nuestros países
negratas con sus manos mendigas
huelen raro
salvajes
arruinaron sus países y ahora quieren
arruinar el nuestro
cómo hacen las palabras
las miradas sucias
ruedan sobre tus espaldas
quizás porque el golpe es más suave
que un miembro cortado

o las palabras son más tiernas
que los catorce hombres entre
tus piernas
o los insultos son más fáciles
de tragar
que el escombro
que el hueso
que el cuerpo de tu hijo
en pedazos.
quiero ir a mi hogar,
pero mi hogar es la boca de un tiburón
hogar es el cañón de la pistola
y nadie abandonaría su hogar
a menos que el hogar te persiguiese hasta la orilla
a menos que el hogar te diga
que aceleres tus piernas
dejes tu ropa atrás
te arrastres por el desierto
atravieses los océanos
te ahogues
te salves
estés hambriento
mendigues
olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante

nadie abandona el hogar hasta que el hogar es una voz sudorosa en tu oído
diciendo 
–ve,
corre lejos de mí ahora
no sé en qué me he convertido
pero sé que cualquier lugar
es más seguro que aquí."                       

('Hogar' de Warsan Shire. Fogal, 16/03/16. Traducción de Javier Izquierdo Reyes)

6/7/17

Hablas del lugar de los poetas ¿Dónde? En la batalla por el poder... poniendo las palabras a las cosas

"(...) Cuando hablo de “El lugar de los poetas” me refiero en general a ese lugar misterioso en el que se ponen las palabras a las cosas, ese lugar en el que se crean palabras para el mundo. “El lugar de los poetas” no se refiere sólo a la tarea de la poesía en sentido estricto, como algo, digamos, “meramente estético”. 

Ese poder de “poner las palabras a las cosas” se refiere, por ejemplo, a la operación de los revolucionarios franceses cuando consiguen que la palabra “pueblo” remita sólo al tercer estado y, al mismo tiempo, a la voluntad del conjunto de la nación. 

También puede considerarse en este mismo sentido que la introducción de la palabra “casta” por parte de Podemos es un acierto poético: las élites que hasta entonces se presentaban como alternativas políticas (divididas e incluso enfrentadas como “izquierda” y “derecha”, “rojo” y “azul”) se hacen visibles, gracias a esa palabra, como una unidad en la que resultan más relevantes las semejanzas que las diferencias (rescatan a los mismos bancos, se jubilan en los mismos consejos de administración, usan las mismas tarjetas black... etc.). 

Esta capacidad de administrar semejanzas y diferencias a la hora de nombrar el mundo es un elemento clave del poder político. Y constituye un problema central de la historia de la filosofía al menos desde finales del siglo XVIII (digamos que desde la Crítica del juicio de Kant) hasta nuestros días. Lo que trato de hacer en el libro es un recorrido por el modo como los grandes autores de la historia de la filosofía han pensado el problema.(...)

Déjame insistir un poco. Dices: “Esta capacidad de administrar semejanzas y diferencias a la hora de nombrar el mundo es un elemento clave del poder político”. Del poder político y, sin poder, del conocimiento positivo en general. Por lo demás, moviéndonos en la esfera de la política, ¿es tan importante esa característica nominal-lingüística del poder? ¿Por qué es tan importante si lo fuera? 

Desde luego no es el único terreno en el que se disputa el poder político, pero sí es un terreno muy importante. La pura fuerza o el poder económico son de manera evidente otros aspectos decisivos de la lucha por el poder. Pero no son los únicos. 

Y esto se pone especialmente de manifiesto en las situaciones de crisis de régimen, cuando “paquetes estables” en los que se han agrupado durante décadas semejanzas y diferencias pierden eficacia y hay que agrupar de nuevo. 

Así, por ejemplo, nos encontramos en una situación en la que la desconfianza y el desprecio contra las élites políticas constituye un elemento que comparten enormes mayorías sociales. De hecho, casi cabría decir que quien gane ese elemento para su proyecto ha ganado la partida.

 Sin embargo, se trata de un elemento que puede quedar enlazado en el mismo “paquete” que la indignación con las élites económicas que nos están saqueando o puede ganarse para un paquete que reúne a políticos, funcionarios o inmigrantes.

 Esta es en gran medida la operación que intenta la extrema derecha, y de momento parece claro que van ganando a nivel global. En EEUU, por ejemplo, el rechazo al stablishment político es enorme, pero ese rechazo puede ser capitalizado por un planteamiento tipo Bernie Sanders (enlazándolo con las élites económicas) o puede ser ganado por Trump para otro “paquete” enteramente distinto en el que queda unido con los servicios públicos y los inmigrantes. 

Una parte importante de la construcción de identidades políticas (y, con ello, de sujetos políticos) se juega en operaciones de este tipo. No nos gusta que nos roben, eso es obvio y bastante universal. 

Ahora bien, esta afirmación no se vuelvo políticamente operativa hasta que no se resuelve el asunto de quiénes somos nosotros (a los que nos roban) y quiénes son ellos (los que lo hacen). Como es evidente, se juega una batalla política crucial en la alternativa entre que “nosotros” (los semejantes) seamos los franceses o los españoles (y “ellos” los inmigrantes) o que “nosotros” seamos, por ejemplo, el 99% (y “ellos” la minoría privilegiada que está expropiando todos los recursos). En un caso, el resultado es la lucha de los penúltimos contra los últimos y en el otro una lucha de las mayorías sociales contra las élites. 

Y esta batalla política se juega en gran medida en la administración de semejanzas y diferencias relevantes e irrelevantes.  

Sobre el subtítulo del libro: “Un ensayo sobre estética y política”. ¿Qué es la estética para ti?
 
Normalmente asociamos la estética con la teoría del arte y la belleza. Y esto sin duda es cierto, pero es una verdad parcial. Entiendo por “estética” esa disciplina estrictamente filosófica relacionada con el asunto que planteaba antes; una disciplina que no surge propiamente hasta el siglo XVIII pero que, a partir de ese momento, constituye en cierto modo el corazón mismo de la historia de la filosofía.

 En definitiva, se trata de pensar qué tipo de fundamento y validez tienen los actos de creación originaria, las obras del genio si queremos decirlo así, esas obras que se crean de un modo original y, por lo tanto, cuya validez no puede establecerse por referencia a ningún modelo (ley, concepto, regla o patrón de medida) previo.

 Esto es algo que se plantea por supuesto respecto al arte en sentido estricto, pero no sólo. El mismo problema se encuentra en el acto de creación de palabras nuevas, palabras mejores con las que nombrar el mundo.  

En cuanto a la política, ¿qué es la política desde tu perspectiva?
 
La política tiene siempre, sin duda, un elemento de disputa por el poder. Lo que planteo en este libro es que esa batalla se disputa en gran medida en “el lugar de los poetas”. Resulta asombroso (y así le ha resultado siempre a las mejores cabezas de la historia de la filosofía) el poder legislativo que tiene el lenguaje. El lenguaje no se limita a describir lo que las cosas son con independencia del modo como las nombramos. Todo lo contrario. 

En gran medida es el lenguaje mismo el que las organiza. En ese lugar en el que se ponen los nombres a las cosas se disputa un poder descomunal. Esto no es ningún descubrimiento reciente. Y, como digo, creo que es algo que sólo se puede entender en toda su profundidad y de un modo claro si se hace el esfuerzo de recuperar a los grandes autores que han planteado este asunto hasta las últimas consecuencias.  

Hablamos de ello más tarde si te parece pero, en todo caso, ¿el lenguaje organiza el mundo como “amo y señor” o el mundo está ya organizado de alguna manera y el lenguaje recoge, describe de forma creativa y de algún modo ese orden?
 
Resulta evidente que el mundo no tiene una plasticidad infinita y, por lo tanto, el lenguaje no opera nunca del todo como “amo y señor”. Sin embargo, también es evidente que el lenguaje no se limita sin más a recoger y describir las cosas tal como están ya ordenadas. Esto es especialmente importante en lo relativo a los asuntos humanos (esos animalillos que nos construimos y nos relacionamos con todo a través del lenguaje).

 Esto es algo que se pone de manifiesto en los asuntos más cotidianos. Como comento en el libro, t odo el mundo ha tenido por ejemplo la experiencia de conocer a alguien, tomar un par de copas, ir varias veces al cine, tener sexo más o menos esporádico... y siempre llega el momento (inevitable) de preguntar: “pero, nosotros ¿qué somos?”. 

Tarde o temprano, se impone la exigencia de poner una palabra a cierto conjunto disperso de cosas. Nos resulta difícil sostener por mucho tiempo una respuesta del tipo “dos personas que han visto juntas un par de películas, han tomado unas copas, y han tenido algunas noches de sexo”.

 Ahora bien, en el instante se elige la palabra, y se dice, por ejemplo, “somos novios”, resulta obvio que, de un modo casi automático, se descarga un archivo completo, una especie de manual de instrucciones de nuestra propia vida, en el que viene detallado cómo funcionan los celos, cómo hay que relacionarse con los suegros, qué se hace en vacaciones, dónde se sienta cada uno en el coche, qué se opina de los amigos, quién se ocupa de los niños, cómo se paga la hipoteca... 

Son con frecuencia las determinaciones que corresponden a una palabra las que terminan imponiéndose y dando forma al mundo mismo. Al menos en los asuntos humanos, el lenguaje tiene el poder de reunir y agrupar en la realidad las semejanzas que se hayan agrupado para crear un concepto y, en esa medida, para trasladar al mundo los enlaces con los que se han creado las palabras.   (...)"                

(Entrevista a Luis Alegre Zahonero sobre El lugar de los poetas. Un ensayo sobre estética y política, Salvador López Arnal , Rebelión, 05/07/017)

6/6/17

“¡Qué familia, Dios Santo, y luego dicen…!”

Declaración (apuntes de mi biografía)

Me preguntó…

(Recuerdo aquel lugar y aquella noche.
Puerta del Sol. Octubre.
Hacía mucho frío. Alguien
pasó cantando por la acera.)

Me preguntó si había
algún antecedente en mi familia,
si alguno de sus miembros
había incumplido alguna vez las leyes
o había demostrado
inclinación a la violencia.

Dije que sí con cierto desafío.

(Cuántas veces el miedo es el resorte
que hace saltar, altiva, la palabra,
la proyecta, la estampa
sobre el lienzo del aire que imposible
registra
hasta el matiz más mínimo)

Hablé de aquel tatarabuelo
que hasta sus días últimos,
luchó contra el carlismo
y sus negras arañas.

(No creo que tuviera
una especial predilección
por Isabel II
-dicen que era republicano-
pero los tiempos exigían
elegir entre dos calamidades
y optó por la reina de los ojos azules
y los tristes destinos)

Cuando ya era un anciano desasido
de toda coherencia
y navegaba
en las aguas de un ayer confuso y azaroso,
los niños se reían de él porque salía
con la escoba a la calle y, apostado
en una esquina,
esperaba el momento
de poder disparar a los geranios rojos
que, descuidados e inocentes,
iluminaban los balcones

**

Conté que mi bisabuelo y otras díscolas,
incendiaron un día los archivos
municipales
de su hermosa ciudad de pescadores,
toda abocada al mar y tan lejana
entonces de la urbe
en cuyas callejuelas
buscaron complicidad y refugio.

Lo hicieron para impedir que los mozos fueran a África
a luchar por la patria
contra la patria de otros.

Era de noche y una luna bellísima
se vertía en las aguas
verdinegras del puerto…

(Era un dato importante
-lo conocía por referencias, claro-,
y no quise omitirlo.)

Apenas concebido
el cálido misterio de la aurora,
mi bisabuela y sus cómplices
corrían por las ramblas, perseguidas
por el humilde vuelo de sus faldas
y por los guardias a caballo,
mientras Barcelona ardía
hermosamente
por sus cuatro costados
y un resplandor de sangre
se agregaba al incendio y la ira.

(Meses después, caería fusilado
Ferrer i Guardia,
instigador -dijeron- del desastre.
No sólo fue desposeído
de la vida,
de la Escuela Moderna,
-o, para ser exactos,
fue la Escuela Moderna la desposeída
de él…
atentaron también
contra la i latina, tan ingenua y tan grácil,
que aún hoy, en los libros de historia,
une sus apellidos.
Dicen que Maura
consintió el múltiple atropello
con gesto
elegante y ausente...-

No pude ni intuir entonces
-aún tardaría diecisiete años en nacer-
que iba a sentir, tan mío,
el sufrimiento de uno de sus nietos
cuyo nombre, emblema de lucha y rebeldía,
habita
en el lugar más claro de mi pecho.)

Mis abuelas -las dos-, y otras mujeres
propiciadoras de conflictos,
alborotaban en las fábricas,
salían a la calle con pancartas
pidiendo comedores, guarderías,
salarios menos míseros,
el voto femenino…

A veces
apedreaban la oficina del encargado,
o esperaban,
en las puertas del Liceo,
-apagados los últimos acordes
de Aída o de Lohengrin-
al amo y a su esposa
y decoraban
sus elegantes trajes
con un certero impacto
de tomates podridos, aportados
por las irreductibles vendedoras
de la boquería.

**

Mi abuelo…

(Sólo tuve uno,
el otro,
un indiano muy rico,
huyó a sus predios
dejando
a una muchacha triste y frutecida.)

De mi abuelo, decía, del único,
al que recuerdo vagamente,
mejor no hablar.
Cansado de sí mismo, del trabajo,
del hambre,
del patrono,
de las huelgas inútiles,
del vino y la baraja, ,
se arrojó a la vía
del tren que, indiferente,
puso punto final al fútil episodio
de su vida.

**

Mi padre curtía pieles.

(Recuerdo el olor a tanino
a nafta, a trementina, ocupando
el espacio pequeño de mis juegos,
el retazo de sol
que caía a mis pies cada mañana
en el patio bordeado de celindas
desde donde
se oía el mar…)

Era también
bastante soñador y un poco mago,

(sobre todo cuando transformaba
en pan las piedras)

Andaba siempre
entre funciones de teatro y sindicatos,
y en ambos escenarios adquiría
prestigio y estatura.

Era también violento,

(la razón para muchos
se apellida violencia)

y una vez,
con la cuchilla
de adelgazar el cuero,
a punto estuvo de zurrarle la badana
-y nunca mejor dicho-
al amo, responsable
del eterno periplo
de nuestras desventuras.

**

De mi madre diré que era frágil y dulce,
medrosa, sufridora, resignada,
barruntadora de todas las desdichas.
Cosía hasta muy tarde
bajo la luz azul que proyectaba
la lámpara de carburo
-no había otra en mi casa-
y sus ojos de lluvia
fueron perdiendo
su hermosa intensidad,
su delicado brillo.

Un día -yo tendría cinco años y aquel hecho
se me quedó en el alma
erizado como un tumulto de cristales rotos-
a cambio de un pan redondo y rubio,
la tuvieron dos horas de rodillas
en las losas heladas de una iglesia.
Un cura, bondadoso y paternal,
ayudaba a los descarriados.

(Mi padre, ya le he dicho,
era de los más irredentos:
arengador, huelguista, catalán,
amigo
de Ignasi Iglesias y algo golfo.)

Mi madre,
vencida y humillada,
partió el pan con sus manos como si quisiera
restarle agravio,
conferirle nobleza,
y lo repartió entre sus hijos.
Recuerdo
que ni una miga se llevó a los labios.
Y aquella noche
blasfemó más que nunca
-solía hacerlo varias veces al día-
y si embargo,
rezaba un Padrenuestro al acostarse,
por sus hijos, decía.

**

De mi hermano me queda en la memoria,
entre otras muchas cosas, un pañuelo
de contrastado colorido: negro y rojo,
dos alas
sobrevolando una quimera;
y aquellos ojos suyos
tan dispuestos, tan listos
para el sufrimiento;
y sus manos de obrero
desde donde nacía el arcoiris
que redimía la blancura insulsa
del algodón
-era tintorero de oficio,
disculpe la retórica-.
Un día de julio,
con diecisiete años mal cumplidos,
se marchó voluntario
al frente de Aragón.

(La Batalla del Ebro le duró en la retina
hasta el instante de su muerte.)

Después, el largo exilio en Francia,
los campos de concentración,
la mugre nazi,
y ese difícil trance de cambiar los libros,
la fábrica, la patria,
por el mortero,
los encofrados
y el frío en el andamio,
-nunca sus convicciones ni la utopía lírica
de su pañuelo negro y rojo..

Hace ya muchísimo tiempo que descansa
en Sevran,
en un pequeño cementerio sin geranios.

**

Y ahora, ya lo ve:
Mi hijo, casi un niño,
recogiendo el testigo.
Acérrimo
detractor por convicción y herencia
de lo que usted defiende,
tal vez acabe declarando,
en el antro contiguo,
que fue él quien, por impulso soberano,
mató al Conde de Villamediana...

(Pensé que resultaba más poético
y menos socorrido
que lo de Manolete
que era
lo que solía decirse en esos casos…
Y, sin duda, dado el lugar,
nuevo ingrediente
de confusión…)

El agente instructor,
tal vez ligeramente herido por las letras
-nunca se sabe-,
me mira airado.
Y luego,
conteniéndose para que no se diga,
me alarga siete folios
donde ha quedado escrito,
pero con más detalle
y más prosaísmo aún
lo que aquí dejo dicho.
Y ordena: “Firme”.
Y añade:
“Usted se puede ir, su hijo se queda”.
Luego,
-tal vez un tanto compasivo- murmura:
“Está temblando...”

(Al borde del derrumbamiento,
en la orilla del llanto
que a fuerza de contenerlo
es casi hoguera,
la furia de mis ojos se abalanza
sobre los suyos,
que,
incapaces de afrontarla,
se desvían fingiendo indiferencia.

Me dispongo a salir. Mudo, secreto,
el terror,
pájaro informe,
se ha instalado en mi pecho y me consume,
soy sumiso banquete de sus hambres.
Pero algo en torno a mí,
algo impalpable y dulce, me sostiene.
¿son aquellos fantasmas que, invocados
con tanto amor, me acuden y confortan?

Oigo, desde la puerta, como en sueños,
que otro de los agentes,
murmura entre pequeñas y barrocas
columnas de humo blanco:
“¡Qué familia, Dios Santo, y luego dicen…!”


Angelina Gatell: Los espacios vacíos y desde el olvido (Antología 1950-2000)